La amatista siempre ha sido un mineral muy apreciado por diversas culturas. En el antiguo Egipto, utilizaban amatista para crear sellos y joyas. Por su parte, los griegos pensaban que podía prevenir la embriaguez. De ahí procede su nombre, ya que el concepto “amethystos” significa sobrio.
En la edad media, se empezó a usar como piedra preciosa en las joyas de cardenales y obispos, convirtiéndose en símbolo de sabiduría divina. En la actualidad, la amatista es una piedra considerada de protección, se asocia a propiedades de curación, al poder y a la riqueza. Los yacimientos más importantes se encuentran en Sudamérica, aunque en España se han podido encontrar varios ejemplares, sobre todo, en el macizo del Montseny.
¿Qué usos podemos darle a nivel energético?
La amatista es un mineral que transmite energía positiva. Está muy relacionada con los estados de ánimo, ya que tiene un gran poder tranquilizante. Combate el insomnio y ayuda a conciliar un sueño que se define como “reparador”.
Este poder tranquilizante de la amatista, a nivel físico, nos ayuda a prevenir dolores de cabeza y migrañas. Así como a aliviar las tensiones físicas y emocionales, ya que genera una conexión más poderosa entre nuestro físico, nuestra mente y emociones con lo espiritual.
Para trabajar en visualizaciones y meditaciones, la amatista es el mineral perfecto para evitar pensamientos básicos y planos, potenciando la búsqueda de nuevas ideas y la capacidad para asimilarlas. Además, a nivel mental, nos aporta sentido común y favorece la memoria y la motivación.
Esta piedra nos ayudará a bloquear las energías negativas y a limpiar el aura. Portando un colgante o pulsera de amatista podrás aprovechar al máximo su poder, ya que se recomienda el contacto directo con la piel. ¡Utilízala en épocas de estrés, falta de sueño o cuando quieras trabajar en profundidad tu conexión espiritual!






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