En muchas regiones de Europa, nacimientos, bodas y muertes se contaban a las abejas. Descubre la tradición de «telling the bees» y lo que todavía nos enseña.

Cuéntale tus secretos a las abejas.
Hace siglos, en muchas regiones de Europa, cuando ocurría algo importante en una familia —nacía un niño, había una boda o alguien se despedía para siempre—, las personas se acercaban a las colmenas y se lo contaban a las abejas.
Sí, a las abejas.
En inglés se conoce como telling the bees, «contárselo a las abejas». Es una costumbre documentada sobre todo en Inglaterra, Irlanda y Gales, pero también en zonas de Francia, Alemania y otros rincones de Europa donde la apicultura formaba parte de la vida de cada casa.
Hoy nos suena a locura, pero para ellos era algo completamente normal. Creían que las abejas eran una especie de cable directo entre los humanos y las fuerzas de la naturaleza. Las estaciones. La vida. La muerte. Lo que no se ve pero se nota. Por eso, cuando sucedía algo importante, debía compartirse con ellas.
Había casi un protocolo. Se cuenta que alguien de la casa se acercaba a la colmena, daba unos golpecitos suaves y, en voz baja, les explicaba lo sucedido. Si había muerto alguien, a veces se cubrían las colmenas con un paño negro; si había boda, se adornaban con lazos o se les dejaba un trocito de pastel.
La creencia decía que, si se las dejaba al margen, las abejas podían sentirse ofendidas: dejar de producir miel, marcharse… o no sobrevivir al invierno. Las abejas eran de la familia. Y a la familia se le cuentan las cosas.
Probablemente tú no tengas una colmena. Nosotros tampoco.
Y, sin embargo, seguimos haciendo algo muy parecido.
Escribimos lo que sentimos en una libreta que no va a leer nadie. Caminamos solos para ordenar la cabeza. Encendemos una vela y nos quedamos un rato mirándola sin saber muy bien por qué.
No lo hacemos por la libreta. Ni por el paseo. Ni por la vela.
Lo hacemos porque hay cosas que necesitan salir, y da igual quién esté al otro lado.
Porque a veces no necesitamos que alguien nos escuche. A veces simplemente necesitamos buscar el tiempo y el espacio para escucharnos a nosotros mismos.
Que tengas una bonita semana 🐝✨
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